¿Mi hijo está enganchado al móvil? Señales y qué hacer
Por Teresa VilarCompartir
Si sientes que el móvil o la tablet ocupan demasiado espacio en la vida de tu hijo, no eres el único. Las pantallas están hechas para captar la atención, y a un niño (y a un adulto) le cuesta parar solo. En lugar de prohibirlo todo, lo que suele funcionar es pactar reglas claras, tener alternativas a mano y dar ejemplo.
¿Es de verdad una adicción?
En la mayoría de los casos hablamos de un hábito difícil de controlar y no de una enfermedad. Aun así, conviene estar atento a estas señales:
- rabietas fuertes o agresividad cada vez que se acaba la pantalla;
- pérdida de interés por juegos que le gustaban;
- dormir menos por culpa de la pantalla;
- pensar en la pantalla gran parte del día;
- impacto en el colegio, en las comidas o en las amistades.
Si varias de estas señales están presentes desde hace tiempo, habla con el pediatra o con un psicólogo infantil.
¿Cuánto tiempo de pantalla se recomienda?
La Organización Mundial de la Salud recomienda que, entre los 2 y los 4 años, el tiempo sentado frente a pantallas no pase de 1 hora al día, y dice que cuanto menos, mejor (recomendaciones de la OMS para menores de 5 años). A partir de los 6 años, los pediatras prefieren reglas coherentes a un número fijo: la pantalla no debe quitar tiempo al sueño, a la actividad física, al colegio y a la convivencia en familia.
8 pasos para reducir el tiempo de pantalla
1. Hacer un plan en familia
Acordad cuándo, dónde y cuánto tiempo se usan las pantallas. La Academia Americana de Pediatría tiene una herramienta gratuita para ello (Plan de Medios Familiar).
2. Zonas y horas sin pantallas
Las comidas, el dormitorio y la hora antes de dormir son los tres momentos más importantes para dejar sin pantallas.
3. Reducir poco a poco
Cortarlo todo de golpe suele traer más conflictos. Reduce un poco cada semana y mantén lo pactado.
4. Avisar antes del final
«Quedan 5 minutos» ayuda al niño a prepararse. Un temporizador visible quita al adulto el papel de «malo de la película».
5. Tener alternativas a mano
Cuando se apaga la pantalla, el niño necesita saber qué hacer después. Una caja con lápices, plastilina, juegos y libros en un sitio fácil de alcanzar resuelve muchos momentos.
6. Aceptar el aburrimiento
Un poco de aburrimiento es bueno. Muchas veces es a partir de él cuando el niño inventa un juego nuevo.
7. Dar ejemplo
Los niños copian lo que ven. Guardar nuestro propio móvil durante el tiempo en familia es la regla más difícil y la más eficaz.
8. Jugar juntos
Diez minutos de atención plena, jugando o dibujando con el niño, marcan una gran diferencia.
Una caja de alternativas lista
Pensando en estos momentos creamos los kits Rabiskas: un cuaderno de actividades sobre Portugal y juegos tradicionales de madera, como la peonza, el dominó y el tres en raya, todo en una mochila. No sustituyen las reglas ni las conversaciones, pero ayudan a tener siempre una alternativa lista cuando se apaga la pantalla.
Preguntas frecuentes
¿Debo quitarle el móvil como castigo?
Usar la pantalla como premio o castigo suele hacerla aún más deseada. Funcionan mejor las reglas fijas, que no dependen del comportamiento del día.
¿Los juegos educativos también cuentan?
Cuentan como tiempo de pantalla. Pueden tener buen contenido, pero siguen ocupando el tiempo de sueño, movimiento y juego libre.
Este artículo ofrece información general y no sustituye la valoración del pediatra o de un psicólogo.
